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El retorno del geocentrismo

Leo en el ABC que “un profesor de la Universidad del País Vasco y un doctor por la de Murcia aseguran en un libro que nuestro planeta no se mueve y que es el Sol el que gira a su alrededor” (ver en este enlace). Estos dos caballeros afirman que la Tierra es el centro del Universo.

Según la noticia, “el físico Juan Carlos Gorostizaga, profesor de matemáticas aplicadas en la Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales de la Universidad del País Vasco (UPV), y Milenko Bernadic, doctor en Matemáticas por la Universidad de Murcia y actualmente profesor de Secundaria, han escrito un libro llamado «Sin embargo no se mueve», en el que desechan cientos de años de acumulación de conocimientos astronómicos y científicos y afirman, sencillamente, que la Tierra es el centro del Universo”. Según los autores del libro, el libro está indicado especialmente para “católicos con buena formación en ciencias”.

Solamente se me ocurre decir que podía ser peor: podían afirmar que la Tierra es plana (como, por cierto, asegura aún un porcentaje significativo de la población de Estados Unidos). O peor todavía, que en realidad la Tierra es una esfera hueca y vivimos en su superficie interior.

En fin, vaya tela…

(Publicado originalmente el 2013-02-06)

Atmorphophallus titanum

El aro gigante, o bunga bangkai, que en indonesio quiere decir “flor cadaver”, es la flor más grande y apestosa del mundo. Debe su nombre indonesio a su característico aroma a carne putrefacta. Su nombre científico, Amorphophallus titanum, quiere decir literalmente “falo gigante deforme”. Dicho nombre viene de su forma alargada.

Esta curiosa flor es siempre noticia. Mejor dicho, es noticia siempre que florece, ya que puede tardar hasta quince años en florecer; la flor, de hasta tres metros de altura, en cambio, durará solamente unos pocos días.

Claro, que con su fétido olor no apetece estar mucho tiempo contemplándola de cerca.

(Publicado originalmente el 2012-12-28)

De cursos y post-its

Hace poco he tenido que impartir de nuevo un curso cuya convocatoria suele ser más o menos anual. Se trata de un curso eminentemente técnico, y que pretende ser todo lo práctico que sea posible. Es un curso avanzado de C, el lenguaje de programación, en el cual, además, hago hincapié en programación concurrente, comunicación entre procesos, y cosas de este pelaje. Pero estoy divagando…

El caso es que tradicionalmente, tras el curso, se pasaba a los alumnos un formulario que debían cumplimentar, para evaluar tanto los contenidos del curso, como su idoneidad, y la capacidad del formador. Rellenar este formulario era necesario… pero en la práctica solamente uno de cada tres asistentes lo hacía, y tarde. Parte de la responsabilidad podíamos achacarla al momento en que se distribuía el formulario entre los asistentes: normalmente, meses después del proceso formativo, lo que hacía que la mayoría apenas recordase nada del curso ni de sus contenidos o la destreza formativa del profesor. Esto, unido con la constatación de que se hace antes lo urgente que lo importante, nos daba ese 30% de formularios contestados.

Por si fuera poco, esta información no solía distribuirse a los profesores; sólo si era solicitada de manera expresa se distribuían los datos recopilados (protegidos por el debido anonimato, por supuesto).

Como a mí me interesa saber cuanto antes cómo de bien es el material que preparo, y qué tal son mis exposiciones, esta convocatoria se me ha ocurrido usar el método del “panel de post-its”. En la pared, cerca de la puerta de salida, disponía dos postits acotando un segmento de una línea horizontal imaginario, donde aparecían las palabras “Profesor mal” y “Profesor bien”; y otros dos acotando un segmento de línea vertical imaginario, con las palabras “Material mal” y “Material bien”. de manera que uno de los extremos del segmento horizontal (el eje “Profe”), coincidiese con uno de los extremos del segmento vertical (o eje “Material”). En el extremo coincidente aparecían los post-its “Profe bien” y “Material bien”. Al inicio del curso distribuí entre los alumnos un paquetito de post-its, y les expliqué la dinámica a seguir. Al finalizar la clase diaria, habrían de tomar un post-it por cada capítulo del curso tratado ese día, debían escribir el número de ese capítulo en un post-it, y pegarlo en el sistema de coordenadas definido por los ejes “Profe” y “Material”, tanto más cerca de los extremos “bien” o “mal”, cuanto mejor o peor hubiesen sido el tratamiento dado por el profesor y los materiales (presentación, textos y ejemplos) para ese capítulo. Y así con todos.

De esta forma, al terminar cada día de curso, obtenía una evaluación de grano fino (al nivel de capítulo del curso) tanto de mi exposición como de los materiales del curso. Con hacer una foto con el móvil al panel de la pared, ya tenía la evaluación generada para ese día por mis alumnos.

Al principio les resultó divertido lo que les conté, especialmente cuando pegué en la pared los post-its que representaban los extremos de los ejes; pero pronto se habituaron a ello. Y, la verdad, estoy muy contento con los resultados. El único problema creo que ha venido de que los post-its que distribuí eran un poco grandes, y en varias ocasiones varias personas han querido poner un post-it exactamente donde otra persona lo había puesto antes; y por no pegarlo encima, lo han puesto a un lado, o arriba, o abajo, falseando ligeramente su criterio. En fin, poco a poco iré perfeccionando el sistema.

(Publicado originalmente el 2012-10-22)

Nueva etapa

Este blog inicia una nueva etapa. Pero no olvida sus raíces: los primeros artículos provienen del resultado de la fusión de dos blogs que mantenía anteriormente: Primum vivere, donde intentaba plasmar reflexiones y experiencias propias acerca del Liderazgo, la Innovación y la Creatividad, y La sana curiosidad, con un contenido completamente heterogéneo, con pensamientos, ocurrencias, curiosidades que iban cayendo en mis manos, etc.

En esta nueva etapa intentaré mezclar todo tipo de entradas en este blog, pero manteniendo una adecuada estructura a través de tags y categorías. Veremos qué tal resulta.